El Refectorio de Santo Domingo

Aquí se nutre el cuerpo
y se restaura el alma

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Quiénes somos

‘Refectorio’ proviene del latín refectus, que significa ‘refección’ o ‘alimento para recuperar fuerzas’.

Aquí, creemos que una comida no solo nutre el cuerpo, sino que también restaura el alma. Inspirados por la antigua sabiduría que dice: «Barriga llena, corazón contento», celebramos la conexión entre la saciedad física y la felicidad emocional.

En cada bocado, queremos que tu corazón se llene de alegría, porque cuando tu corazón está contento, las mejores conversaciones y los momentos más especiales los compartes con quienes te acompañan.

Bienvenidos a El Refectorio de Santo Domingo, donde tu felicidad es nuestro ingrediente secreto.

— El Refectorio de Santo Domingo


Doña Josefa
Vergara y Hernández

En el siglo XVIII, cuando las mujeres raramente figuraban en la esfera pública, María Bárbara Josefa Dominga Vergara y Hernández emergió como una figura extraordinaria. Nacida en 1747 en Santiago de Querétaro, heredó una considerable fortuna y eligió consagrarla al bien común. Fue la primera mujer benefactora independiente en la historia de la ciudad, destinando su patrimonio a fundaciones civiles antes incluso de la existencia del Estado Mexicano.

Fundó orfanatos, escuelas para niñas, hospitales y hospicios. Promovió el alumbrado público y el acceso a la salud en una ciudad que apenas contaba con servicios básicos. Su legado más trascendente fue el Hospicio Vergara, establecido mediante su testamento y aún activo en forma de Fundación I.A.P. Su acción filantrópica alcanzó a más de 82,000 personas y fortaleció instituciones esenciales como el entonces Teatro Iturbide, hoy Teatro de la República.

Interior del Hospicio Vergara

Interior del Hospicio Vergara, circa 1920.

La Casona Vergara

La actual sede de El Refectorio de Santo Domingo se erige sobre una casona histórica iniciada en 1693 como parte del convento dominico. Fue colegio de lenguas indígenas, centro misional y, con la exclaustración de órdenes religiosas en el siglo XIX, se transformó en hospital militar durante la Guerra de Independencia, y más tarde en hospicio infantil durante más de 150 años.

Su traza arquitectónica barroca, con patios centrales, muros de cal y canto, y proporciones conventuales, guarda ecos de sus múltiples vocaciones. Hoy, como parte del Centro Gastronómico Casona Vergara, honra su pasado a través del encuentro, la mesa y la memoria.

Calles históricas del entorno

  • Vicente Guerrero: Conocida en época virreinal como Segunda Calle de Santo Domingo, conectaba el convento con el centro cívico-religioso.
  • José María Arteaga: Se le conocía como Calle del Espíritu Santo, en alusión al templo y cofradía homónima cercana al convento dominico.


Eventos y
experiencias

Descubre nuestras cenas especiales, catas y momentos únicos que ocurren dentro de estos muros llenos de historia.

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